Soy Jorge Mendoza y Mi testimonio es el siguiente: Yo crecí en una familia católica, desde niño mis padres me enseñaron a seguir a Dios a creer en Él y a entender que no era necesario verlo para saber que está con nosotros. Esto yo lo tenía muy en claro de niño, también asistía a la iglesia y a lo que se conoce como catecismo los fines de semana. Pero conforme fui creciendo mi mentalidad fue cambiando, me deje influenciar por el enemigo. Conocí a malas amistades que me enseñaron a probar el alcohol y a irme de fiesta, todo esto sucedió antes de que cumpliera 15 años!!! Esto evidentemente hizo que mi relación con Dios se rompiera a un punto en el que llegué a pensar que ir a la iglesia no era importante, que con arrepentirme después de mis errores todo estaba bien, que Dios me perdonaría el día que yo se lo pidiera. Pero no era así estaba equivocado en mi manera de pensar y hacer las cosas, estaba actuando de una manera que no era la adecuada de un seguidor de Dios, sabía que estaba mal pero me gustaba hasta cierto punto “pasarla bien”. Pero Dios me quería de regreso y me lo hacía saber cada que me pasaba algo cuando me iba con mis “amigos” de fiesta, era como si Él me dijera que no debía de estar con ellos, por eso me pasaban cosas malas. También me lo hizo saber cuándo me permitió conocer a una chica en la escuela, ella es cristiana y quería ayudarme, nos llevamos muy bien y después de un tiempo aceptó salir conmigo, pero con la condición de que debía de seguir por el buen camino. Pero tampoco hice caso, intentaba hacer el bien, intentaba dejar todas esas cosas que me perjudicaban, pero fallé y esa chica se alejó de mí. Fue un golpe duro, porque poco tiempo antes mi padre había fallecido. Fue entonces cuando decidí dedicarme a cambiar, me esforzaba por seguir obteniendo buenas notas en la escuela, comencé a alejarme de aquellas personas que no me ayudaban a lograr mis objetivos y de los que no me alejé aprendí a decirles que no cuando me invitaban a hacer algo indebido, esto hizo que me diera cuenta de que Dios siempre estuvo conmigo, Él no me abandonó en esos momentos tristes de mi vida, por el contrario me hizo abrir los ojos para ver que Él me quería de vuelta. Fueron varios los cambios que hice en mí, pero todavía faltaban y siguen faltando errores por corregir y sigo trabajando en eso, incluso tomé la decisión de cambiar de iglesia para conocer a gente nueva, a gente que quiera brindarme su ayuda, porque en la iglesia en la que estaba antes, sentía que todos se habían vuelto muy liberales y que no podía recibir ayuda de nadie porque ellos pensaban que lo que yo hacía era parte de mi rebeldía de adolescente. Hoy soy una persona que aún sigue teniendo desatinos, pero ya estoy consciente de esos errores y me esfuerzo más para corregirlos. Dios es tan grande y bueno, que siempre nos brinda una nueva oportunidad de volver, y estoy tan seguro de eso, porque me permitió volver a acercarme a aquella chica cristiana que alguna vez se alejó de mí por mi culpa, por las cosas malas que estaba haciendo y que por mi orgullo y mi egoísmo no quería reconocer que afectaban a muchas personas a parte de mí, ahora nos estamos conociendo mejor y nos llevamos mejor que antes. Agradezco a Dios por todo lo que me ha dado, ahora sé que Él tiene un propósito para mí y que tengo que seguir a su lado para cumplir ese propósito. Así como yo estoy regresando a Dios sé que muchos jóvenes en la misma situación también pueden hacerlo, es difícil, porque el camino siempre estará lleno de tentaciones pero el amor de Dios es más grande y fuerte que todo eso y solo confiando en Él lo lograremos. Dios los Bendiga

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